En días pasados, la Iglesia Adventista de Montgomery abrió sus puertas para celebrar un desayuno de oración organizado por el Ministerio de la Mujer, un espacio donde la fe, la comunión y la esperanza se sirvieron junto al café de la mañana.

Un encuentro que fortalece la fe
Más que un desayuno, este encuentro fue una oportunidad para que las mujeres de la congregación se reunieran a orar, compartir testimonios y recordar que no caminan solas en su jornada espiritual. El ambiente de cercanía y calidez permitió que cada hermana se sintiera escuchada y acompañada, fortaleciendo los lazos que unen a la comunidad de fe.
Esperanza y oración como motor del ministerio
La oración ha sido siempre el corazón del Ministerio de la Mujer, y este desayuno lo confirmó una vez más. Como se lee en las Escrituras, la oración en comunidad tiene un lugar especial en la historia de la iglesia:
«Y un día de reposo salimos fuera de la ciudad, a la orilla de un río, donde solía haber oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.» — Hechos 16:13 (RVR1960)
Así como aquellas mujeres se reunían junto al río para orar, las hermanas de Montgomery se reunieron alrededor de la mesa para fortalecer su fe y renovar su esperanza en Dios.
Una comunidad que sigue creciendo
Actividades como este desayuno de oración recuerdan que el ministerio de la mujer es un pilar vivo dentro de la iglesia: un espacio de apoyo mutuo, crecimiento espiritual y servicio. La Iglesia Adventista de Montgomery continúa sembrando este tipo de encuentros que inspiran y fortalecen a sus integrantes, con la certeza de que la oración sigue siendo la fuerza que sostiene a la comunidad.