La Iglesia Central de Huntsville vivió un sábado lleno de gratitud al celebrar un aniversario más de la adquisición de su templo. Más que recordar una fecha, la congregación se reunió para reconocer la fidelidad de Dios, quien ha sostenido a esta familia de fe y le ha dado un lugar para adorarle y servir a su comunidad.
La celebración estuvo marcada por un hermoso bautizo, el mejor regalo que una iglesia puede recibir en su aniversario. Ver a alguien entregar su vida a Cristo en las aguas bautismales recordó a todos que este templo no existe solo para reunirse, sino para que nuevas personas encuentren en él su hogar espiritual. Además, la iglesia se llenó con la presencia de muchos hermanos y amigos que se unieron a la fiesta.
La Palabra que nos recuerda nuestro propósito
La predicación estuvo a cargo del pastor Josué Murillo, Ministerial y Vicepresidente de nuestra Conferencia, quien compartió la Palabra de Dios con la congregación en este día tan significativo.
El lema que acompañó la celebración, «Bendecidos para bendecir», resume bien el sentir de la iglesia. Cada año que Dios les permite seguir en este templo es una bendición, pero también una responsabilidad: compartir con otros lo que han recibido de Él.

Amigos de Huntsville
En este aniversario, la iglesia reafirmó su misión y su llamado a servir a la comunidad, consolidándose como amigos de Huntsville. Su deseo es que las puertas de este templo sigan abiertas para quien necesite esperanza, compañía y un encuentro con Jesús.
Desde el Ministerio Hispano GSC nos unimos a la gratitud de la Iglesia Central de Huntsville. Oramos para que el Señor siga bendiciendo a sus líderes, a cada miembro y a quienes hoy comienzan su caminar con Cristo. ¡A Dios sea la gloria por todo lo vivido!












