En el Ministerio Hispano de la Gulf States Conference celebramos con gratitud el crecimiento de la Iglesia Maranatha, un grupo de hermanos hispanos que nace, crece y se establece para la gloria de Dios. Y pocas cosas reflejan mejor la salud de una iglesia que la manera en que trata a sus niños.
Con los globos rosas y azules, un gran letrero de “Bienvenidos” y un templo lleno de familias, la iglesia se reunió para dedicar tiempo, cariño y atención a sus más pequeños. Fue hermoso ver a hermanos de todas las edades abrazando, cuidando y sirviendo con amor a los niños de la congregación.
Nuestros niños son pequeños de Jesús. Cada sonrisa, cada enseñanza y cada momento que les dedicamos puede marcar sus vidas para siempre. Por eso, el ministerio infantil no es un área secundaria de la iglesia: es una siembra que da fruto por generaciones.

“Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.”
— Mateo 19:14 (RVR1960)
Gracias, hermanos de Maranatha, por servir con amor. Que el Señor siga bendiciendo a esta iglesia que crece, y que juntos sigamos sembrando en el corazón de nuestros niños el amor de Jesús.









